Tener una mascota nos solo ofrece beneficios emocionales sino también físicos, porque te ayuda a reducir el estrés, la ansiedad, mejora la salud cardiovascular y te da la posibilidad de aumentar la actividad física. Además, fomenta la responsabilidad, las habilidades sociales y brindan una compañía inigualable.
A los niños, les enseña a hacerse cargo de las tareas relacionadas con el cuidado de su mascota, a mantener ciertas rutinas y ser más disciplinados, incluso les fortalece valores como la empatía y el respeto.
Para los adultos mayores son una excelente compañía ya que les ayuda a tener un vida saludable, porque les favorece el estar activos y mantiene ágil su memoria.
Cabe recordar que tener una mascota implica una gran responsabilidad. Debemos reflexionar bien sobre qué mascota es la que más se adapta a las características de nuestra casa y tener en cuenta que tenerla implica destinar recursos económicos en su cuidado y una atención constante.
Y como dice una famosa frase: “La mejor medicina es el amor incondicional de tu mascota”